miércoles, 6 de marzo de 2013

Los pilares de Picasso


Jacqueline, Marie-Thérèse, Olga, Dora… han perdido su identidad propia junto con el apellido y han adquirido en cambio las identidades que Picasso les pintó cuando entraron en su universo bajo los apelativos de Mujer sentada, Mujer leyendo, Mujer con pelota de playa o, a veces, Retrato de Jacqueline, Retrato de Marie Thérèse… nombres que parecen ficticios, inventados para la ocasión. Las mujeres de Picasso, blandas o hechas añicos, a penas bosquejadas o grabadas en ácido, no están presentes a través de las expresiones elegidas por ellas en la obra de Picasso. Tan sólo son reflejos del artista.

Muchos creen que lo que quizás nunca cambió en sus numerosos cambios de estilo fue su actitud con respecto a sus modelos. Tal vez, como declararon sus amigos y amantes, Picasso era incapaz de abrigar sentimientos profundos hacia otra persona, y esto hacía que le fuera imposible retratar a los demás, salvo retratándose a sí mismo. “A mi nadie me importa de veras. En lo que a mí respecta, los demás son como esos granitos de polvo que flotan en la luz”, le dijo una vez a François Gilot. El crítico de arte John Berger observó que los retratos de mujeres de Picasso “son a menudo retratos de sí mismo descubriéndose en ellas (…) Sólo es capaz de verse plenamente cuando se refleja en una mujer”, y tal vez debido a esa búsqueda de sí mismo, quien sabe, se pasó la vida proyectándose sobre cada una de las numerosas mujeres a las que se acercó. Puede ser que, en un sentido casi material usara a sus modelos como si de lienzos se tratara, lienzos que preparaba mediante la lisonja, la seducción amorosa, la amistad y el dinero.

Resultaría imposible recuperar a todas y cada una de las incontables mujeres que en algún momento de su vida sirvieron de lienzo al artista y tampoco lo consideramos pertinente. Nosotras trataremos de recuperar a algunas de las más importantes, rescatarlas de esa esclavitud e intentar dar otro punto de vista respecto a su papel en la Historia del Arte. Trataremos de mostrarlas, ahora ya no como lienzos sino como pilares de la vida y creación artística de Picasso. Sus cariátides personales, sobre las que el creador se elevó como genio del siglo XX y responsable, en cierto modo, cada una de ellas de muchos de los cambios que Pablo Picasso sufrió a lo largo de su producción artística.

María Pernía

13 comentarios:

  1. Muy adecuado el título. Es frecuente que tras un gran artista se oculte la inspiración de mujeres que le sirvieron de inspiración y sin las cuales su obra hubiera sido otra. Es esa frase que ya se convirtió en un tópico "Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer". Además, no hay que olvidar que tras la genialidad de ciertos artistas se oculta un carácter, para ser suaves "imposible". No debe ser nada fácil vivir tras ellos.
    Enhorabuena por el acertadísimo prólogo y sobre todo por rescatar el papel de esas mujeres. Es cierto que ellas ganaron fama con Picasso pero ciertos cuadros de Picasso no existirían sin ellas.

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  2. Enhorabuena por la elección del tema "Ellas sin Picasso" y por la acertada presentación. Desde luego, invita a seguir "paseando" por el blog. Estaré atenta a las publicaciones que vayáis introduciendo.

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  3. Muy interesante la presentación. Sin duda la genialidad de Picasso se nutrió de las aportaciones personales de todas las "mujeres de su vida" y, seguramente, también el carácter de cada una, la particular relación que mantuvieron con él, las experiencias compartidas... influirían en el enriquecimiento del "estilo" del pintor y en sus cambios de rumbo. Gracias por tratar de resaltar lo que todas estas mujeres aportaron Picasso, profundizando en su conocimiento más allá su mera relación con el artista.

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  4. Muy buena y acertada la presentación y todas las demás entradas.
    Os seguiré desde mi blog para seguir empapándome de arte gracias a vosotras.
    Las grandes mujeres de Picasso, o las mujeres que hicieron grande a Piccaso también podéis ser vosotras.
    Ánimo y recordad 'el principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.'

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  5. Cómo de acertado así cómo de cierto es que todos nos necesitamos para seguir viviendo.Placenteros y bohemios cuando se acaba lo bueno sólo queda vuestro recuerdo......me gusta que alguien haga algo para salir de este letargo cultural.....enhorabuena...

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  6. Resulta muy interesante este acercamiento a la obra de Picasso a través de la vida de las mujeres con las que compartió cama. Escalofriante sin embargo la sensación de "humanización" del artista español que me produce esta aproximación particular a su obra...sea tal vez debido a la imposibilidad de encumbrarle por su calidad como persona, críticos y demás entes pedantes que forman la élite intelectual artística han optado eternizarle a él por encima del resto de mortales. Pues bien, por detrás de lo único que queda de la marca Picasso (equiparable a Prada, o Cartier, nótense de nacionalidad francesas,como Picasso que, aunque español era "la crème de la crème"), se nos desvela una persona egoísta y pobre de espíritu. Este blog cumple a la perfección con la necesidad de rehumanizar a este hijo de vecino, y si es resaltando la vida de aquellas que le tuvieron que soportar, olé !! muy buena introducción.

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  7. Me ha encantado el blog. Considero que está estupendamente estructurado y organizado, y con una información superinteresante sobre Picasso y sus "vidas".

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  8. Amigos Escuela Arte20 de marzo de 2013, 14:32

    Muy acertada la forma de enfocar el blog. Esa forma tan empapada de sensibilidad, en el afán por resaltar aquello de que siempre, detrás de un gran artista, hay maravillosas personalidades que le inspiran y le nutren el espíritu. Enhorabuena. Lo seguiremos con toda la atención.

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  9. Esas mujeres, que pertencieron al complicado ajedrez del espíritu de Picasso...las grandes desconocidas, y las grandes inspiradoras...

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  10. ¿Porqué no encuentro, por ningún lado, más que eufemismos?.
    Vamos a ver: ¿quién quedó en pié después de Picasso?.
    Hoy se llama a su comportamiento mil veces repetido: violencia psicológica.
    ¿O exagero?.

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  11. Posiblemente no exageres, José Arturo, pero es la dificultad de tratar este tipo de temas casi un siglo después. Para nada excusando a Pablo Picasso, está claro que los valores de su tiempo no eran los mismos y además después de tanto tiempo resulta un tema que por alguno de los lados termina resultando algo delicado. Son muchos los motivos que nos llevan a considerar a Picasso como un misógino, su actitud psicológicamente maltratadora hacia cada una de las mujeres que a él se acercó, y eso nos enciende la sangre. Pero también está la otra cara de la moneda, la que nos aleja de su siglo y de los valores de su tiempo, un tiempo en el que, tristemente, un hombre no debía cuentas a ninguna mujer, y si ella sufría y se descomponía en pedazos, como en sus pinturas nos muestra, no era más que su problema, el problema de la mujer demasiado sensible que no termina de entender por qué debe ella consentir ese trato, por qué pese a revelarse para él no es más que una mujer más de la que ya se ha cansado. Actitud común en la mayor parte de hombres del momento que, en su tiempo, no se penalizaba pues era lo normal.
    Es a día de hoy cuando tenemos otra percepción de la realidad, unos valores morales afortunadamente alejados de aquellos, y que nos llevan a juzgar la actitud de personas como esta. Es lo delicado de tratar de juzgar con conceptos de nuestro tiempo acciones de otro ya pasado, que tenía los suyos propios. Tristemente el maltrato psicológico a la mujer es un concepto de hoy. Por ello no queremos aplicar unos términos actuales a hechos de tiempos pasados en los que ni se concebían, y no nos queda más que tratar de quedarnos en los eufemismos...

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