En 1909, los ballets rusos de
Serge Diaghilev conquistaron la escena cultural parisina. Durante veinte años,
la compañía de ballet dedicó excepcionales representaciones por todo el mundo.
Diaghilev consiguió lo que nadie había logrado hasta ahora: aunar la danza, la
música y la pintura a través de sus más extraordinarios protagonistas. Léonide Massine,
Tamara Karsavina, Pablo Picasso, Henri Matisse, Erik Satie e Igor Stravinsky,
entre otros, consiguieron hacer del ballet clásico una obra de arte total.
En 1912, a sus veintiún años,
Olga Khoklova, hija de un coronel de la Armada Imperial rusa, decide emprender
su carrera como bailarina, a pesar de la negativa de sus padres. Diaghilev
sentía debilidad por las jóvenes de buena familia y decide aceptarla en su compañía.
Si bien, la belleza nunca había sido su fuerte, como tampoco lo fue su calidad
como bailarina, sí destacó por su delicadeza y elegancia en el escenario. Tenía
unos modales exquisitos y un ‘’especial encanto de Rusia’’, que se había puesto
de moda en Europa.
Fotografía (Olga, Picasso, Diaghilev, Boris Kochno, Paulo Picasso) |
Serge
Diaghilev, deseaba contar en su compañía con la presencia de artistas de
renombre. Pablo Picasso, a sus 36 años, había logrado un importante
reconocimiento internacional y fue invitado por Diaghilev para realizar los
diseños del vestuario y escenografías del ballet Parade.
En la
primavera de 1917, Olga y Picasso se conocen en Roma durante la gira italiana. Tras
cinco años en la compañía, Olga era consideraba una bailarina disciplinada y
diligente, con buenas técnicas y cuya presencia en el escenario destacaba por
su carácter amable y correcto. Sin embargo, nunca consiguió alcanzar el éxito
profesional.
A finales de
junio, la compañía actuó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Olga interpretó diez
papeles, entre los que destacan, como dama de honor en Les Menines y como Felicia en Les
Femmes de bonne humeur, dos ballets originales de Léonide Massine. A pesar
de los grandes elogios cosechados por su interpretación, tanto del coreógrafo
como del propio Diaghilev, decidió no participar en la gira sudamericana y permanecer
junto a Picasso. La relación entre el artista y la joven tardó poco tiempo en
normalizarse. Cansado de amantes vulgares, el pintor vio en la joven, una
modelo y pareja perfecta, que irradiaba exotismo y distinción.
Durante su estancia
en Barcelona, Picasso realiza el primer retrato al óleo conocido de la joven: Olga Khokhlova con mantilla.
La mirada
marcada y penetrante, los tímidos tirabuzones que se dejan entrever en el
rostro y los labios rojos, nos presentan un retrato femenino de un marcado carácter
español. No obstante, Picasso no quiso despojar a la joven de toda su
identidad. En sus ratos libres, Olga acostumbraba a disfrazarse, y si
observamos con detenimiento el retrato, identificamos que la prenda que cubre
sus cabellos, lejos de ser una mantilla española, es un tapete bordado con
flecos. Este retrato refleja la visión que tenía Picasso sobre su joven
enamorada; representa la elegancia y distinción que un día le cautivó, pero que
no duraría para siempre.
Olga Khokhlova con mantilla |
En julio de 1918, deciden
contraer matrimonio en Paris, momento en el que Olga deja definitivamente de
ser Khokhlova para convertirse en Picasso. Si bien volvió una vez más a los
escenarios en Londres, poco después terminaría con su carrera como bailarina. Olga
no tuvo ocasión de triunfar profesionalmente, y su matrimonio con Picasso
resultó ser una unión difícil, que le marcaría durante toda su vida.
¡Vuestro blog es muy interesante!
ResponderEliminarAunuqe no creo que Picasso no respetaba a las mujeres, la historia de sus heroinas ayuda mucho a entender sus obras.
Los ballets rusos de Serge Diaghilev supieron combinar a la perfección el talento de grandes artistas tanto coreógrafos, músicos, bailarines y escenógrafos, como a su vez tener contactos importantes, como en este caso vemos con Olga que no consiguió destacar por sus aptitudes de bailarina.
ResponderEliminarMe parece una buena introducción a la pareja Olga/Picasso y espero leer más acerca de este matrimonio y sobre Olga sin Picasso.
(Alba Sanz Álvarez)
Parece que los ballets de Diaghilev se están volviendo a poniendo de moda, así que está genial que tratéis este tema. Yo me perdí la exposición del CaixaForum ("Los Ballets Rusos de Diaghilev") y me dio bastante penita. Os dejo este libro que he encontrado en la bibliografía del Musée Picasso de París, quizá sirva para ampliar el tema de Picasso y la danza si a alguien le interesa: Picasso, Des Ballets au drame, 1917-1926, Cologne, Köneman, 1999
ResponderEliminarVuestro blog me parece tremendamente interesante, y estructurado con muchísima claridad. El contenido que planteáis es muy atrayente. A mí me ha encantado. Me ha ayudado a conocer mucho más de la personalidad de Picasso.
ResponderEliminar